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autonomo o sociedad

Qué es más rentable ser autónomo o sociedad

3 octubre 2022 monica 0 Comments

Al momento de querer lanzar un proyecto productivo, como emprendedor lo primero que debes hacer es decidir si vas a crear una sociedad con personalidad jurídica o vas a ser un autónomo, es decir una persona física que realiza una actividad económica por cuenta propia y de manera habitual. Esta decisión va a determinar el futuro de tu negocio, sus obligaciones fiscales y hasta la forma de asumir su rentabilidad.

La Sociedad Limitada (S.L.) y la Sociedad Anónima (S.A.), son los tipos de sociedad más comúnmente utilizados para crear una empresa, tienen la característica común de que son de responsabilidad limitada, lo que implica que en caso de quiebra, se expone solamente el activo que es propiedad de la sociedad.

El autónomo persona física o individual, es otra figura muy utilizada para los emprendimientos, el emprendedor sólo tiene que darse de alza en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y regular la facturación de acuerdo a lo establecido por la Ley del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF).

En medio de los autónomos individuales y las sociedades, se encuentra el autónomo societario, se trata de trabajador autónomo que constituye una sociedad mercantil en cualquiera de sus formas y desempeña una labor a modo propio, bajo esta figura debe darse de alta en el RETA y en la Agencia Tributaria

Autónomo o Sociedad ¿Qué figura jurídica elegir?

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Luego de conocer las figuras jurídicas más comúnmente utilizadas por los emprendedores, es importante que consideres algunos parámetros que te servirán de ayuda para elegir la figura jurídica que más conveniente para tu negocio:

Responsabilidad económica

En caso de que elijas ser autónomo debes saber que la responsabilidad es ilimitada, lo que implica que ante cualquier actuación que tengas que responder, expones todo tu patrimonio y bienes personales. Si te decides por la figura de autónomo de responsabilidad limitada, esto permite que tu vivienda habitual se constituya como un bien intocable en caso de quiebra de tu negocio.

Recuerda que para ser autónomo de responsabilidad limitada, solo tienes que regístrarte en el registro mercantil, deberás presentar tus cuentas como una sociedad mercantil.

Si constituyes una sociedad, como las mencionadas en párrafos anteriores, la responsabilidad es limitada, en caso de quiebra se responde con los activos que sean propiedad de la sociedad, los socios solo responden con el aporte que hicieron al capital de la sociedad, de esta forma tus bienes personales y patrimonio están protegidos.

Gastos de constitución de la empresa

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Constituirte como autónomo es mucho más económico y sencillo que hacerlo como una sociedad, además, el proceso es mucho más rápido, cómo autónomo puedes darte de alta en solo 1 día, como sociedad el proceso demora entre 5 y 30 días.

Costes de alta

Darte de alta como autónomo no implica ningún costo, solo tienes que presentar a hacienda el modelo 036 o el modelo 037. Dar de alta una sociedad limitada o anónima implica más costos y trámites, ya que aparte del modelo 036 también debes constituirla en el registro mercantil.

Para constituir una Sociedad Limitada necesitas de un capital inicial de 3.000 euros y para una Sociedad Anónima el aporte de capital para creación es de 60.000 euros.

Costes de gestión

Los costes de gestión de los autónomos tienden a ser más bajos que los de las sociedades, esto se debe a que su manejo contable es más sencillo. Además si aplicas la tarifa plana, la cuota de autónomos durante el primer año es de 60 euros mensuales y el segundo año puedes disfrutas de bonificaciones del 30 y el 50%.

Como autónomo societario igualmente puedes optar por la tarifa plana, la cuota mensual durante el primer año puede ser de cerca de 85 euros, al aplicar la reducción del 80% sobre la cotización por contingencias comunes.

Fiscalidad

Los autónomos y las sociedades, se rigen por diferentes regímenes fiscales, como autónomo tu actividad comercial está regulada por el IRPF, mientras que las de las sociedades están reguladas por el Impuesto de Sociedades (IS).

El IRPF, es un impuesto por tramos, es decir, de carácter progresivo, por lo que cuanto mayor sea el beneficio que obtengas con tu negocio más alto será el impuesto que debes pagar. Mientras que el IS que regula las sociedades es del 25%, aunque es un impuesto fijo, tiende a ser menor por las deducciones a que pueden acceder las empresas.

No obstante, esto es una ventaja si vas a dejar parte de los beneficios obtenidos como patrimonio de la sociedad, en caso de que quieras disponer de todos los beneficios, deberás tributar por la nómina o por los dividendos que te lleves, lo que al final es más o menos similar que pagar el impuesto como autónomo. Si deseas que nuestra asesoría fiscal te guie y gestione en tus trámites, contacta con nosotros y estaremos encantados de asesorarte.

Imagen de marca

Como autónomo puedes asociar tu nombre a tu negocio, esto le da una mayor proximidad y personalización de cara al público objetivo y clientes. No obstante, las sociedades tienen una imagen más profesional que atrae una mayor atención del público, por lo que puede ser más sencillo generar nuevos  clientes.

Una conclusión interesante

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A menos de que haya motivos financieros o comerciales que hagan necesario crear una sociedad, como asociarte con otras personas para obtener aportes de capital, lo más recomendable es que inicies tu emprendimiento como autónomo y te acojas a la tarifa plana.

De esta manera podrás iniciar tu negocio con un costo relativamente bajo, luego a medida de que tu facturación aumente y tu negocio se desarrolle, puedes valorar si cambias a una Sociedad Limitada (SL). Debes saber que si tus beneficios oscilan entre los 40.000 y 60.000 euros constituir una SL es más rentable que seguir con la figura de autónomo.

Esto se debe a que como autónomo tienes que tributar por el IRPF, que como mencionamos, es un impuesto progresivo, por lo que si ganas más pagarás más, mientras que si constituyes una SL tributarás por el Impuesto sobre Sociedades, cuyos tipos son fijos y no se toma en cuenta la marcha de tu negocio, ni los beneficios que obtienes.

Además, al pasar a una SL limitas tu responsabilidad, recuerda que como autónomo respondes con tu patrimonio personal, mientras que si constituyes una SL solo respondes con el capital aportado a la empresa.

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